Litiasis renal

25-04-2017

La litiasis renal es una enfermedad crónica que se caracteriza por la presencia de cálculos o piedras en el riñón o en las vías urinarias (uréteres o vejiga). También se le puede llamar urolitiasis o nefrolitiasis.

Estos cálculos no dejan de ser otra cosa que material sólido formado en el interior del riñón a partir de las sustancias eliminadas por la orina. Pueden permanecer en el riñón o pueden moverse hacia el exterior por las vías urinarias. En este último caso, pueden impedir el flujo de la orina, lo que produce un dolor muy intenso o cólico nefrítico, el síntoma más característico. Otros síntomas que pueden aparecer a raíz de los cálculos son:

  • Dolor en la zona lumbar o espalda baja que se irradia hacia el abdomen anterior y hacia los genitales
  • Sangre en la orina
  • Fiebre y escalofríos
  • Vómitos
  • Orina con mal olor o turbia
  • Infección de orina o sensación de quemazón al orinar



Existen cinco tipos de cálculos renales:

  • De ácido úrico. Formados por un exceso de proteínas en orina. Su formación está claramente relacionada con una orina de carácter ácido.
  • De fosfato cálcico. Formados principalmente por una alta concentración de calcio en orina, que no se ha absorbido en los huesos y ha terminado filtrándose en los riñones. Su formación está relacionada con una orina de carácter alcalino.
  • De oxalato cálcico. Compuestos también por calcio, su aparición depende de una formación cristalina previa (comúnmente ácido úrico o fosfato cálcico). Es el tipo de cálculo más común.
  • De estruvita. Formados por fosfato, calcio y magnesio. Están directamente relacionados con la presencia de bacterias (infección urinaria) y una orina alcalina.
  • De cistina. Formados por un exceso de cistina en orina. Es el tipo de cálculo renal menos frecuente pero con mayor repetición en las personas afectadas. Su prevención es compleja, entre otras medidas se recomienda un control muy estricto del pH urinario para mantenerlo en niveles alcalinos por encima de un pH de 7,5.



El tamaño de los cálculos puede variar, siendo tan pequeños como un grano de arena o tan grandes como una perla. También su forma puede ser distinta, siendo lisos, redondeados o puntiagudos. Generalmente son marrones o amarillentos.

El diagnóstico puede realizarse a través de un análisis de orina, para detectar la presencia de cálculos en la sangre, o mediante una ografía de abdomen, urografía endovenosa o ecografía abdominal, para detectar su presencia en el riñón o en las vías urinarias.

La mayoría de cálculos renales son eliminados del organismo sin necesidad de tratamiento médico. Pero si son demasiado grandes, no se podrán expulsar de forma natural, por lo que requerirán un tratamiento especializado para eliminarlos. Actualmente existen distintas formas de extracción de las piedras:

  • Ondas de choque. Ondas producidas por una máquina que van dirigidas directamente sobre el cálculo renal con el objetivo de romperlo en trozos más pequeños y poder ser eliminados a través de la orina. Se conoce como litotricia extracorpórea por ondas de choque, ya que litotricia significa “romper las piedras” en griego.
  • Cirugía. Intervención mediante un pequeño corte en la espalda, creando un estrecho túnel a través de la piel y el riñón hasta llegar al cálculo con el objetivo de localizarlo y extraerlo. Se conoce como nefrolitotomía percutánea.
  • Ureteroscopia. Extracción a través de los propios conductos con un ureteroscopio, instrumento con cámara incorporada, con el objetivo de localizar el cálculo y extraerlo.



La prevención es la mejor manera de evitar la formación de cálculos o piedras en el riñón. Para ello, se pueden tener en cuenta algunos hábitos diarios que ayudarán a este propósito:

  • Beber más agua, al menos 2 litro y medio al día, para eliminar más fácilmente las sustancias que se puedan acumular en los riñones
  • Beber más líquidos, como zumos, sopas, infusiones, etc., y limitar el café
  • Seguir una dieta baja en calorías, con poca sal, limitando las proteínas animales, los azúcares y el alcohol
  • Reducir la ingesta de carne si los cálculos son de ácido úrico

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